AU REVOIR
El miércoles pasado, salí como siempre sobre las 9 pm para tomar unas cañitas con algunos amigos. Es un momento bastante reconfortante: echamos unas risas, nos quejamos del mundo y nos volvemos a reír de nosotros y de todo. Es muy saludable. Ya es casi un hábito. Me gusta.
Pues bien, el miércoles pasado tiraba la basura mientras Antonio arrancaba el coche. De camino pasé por la puerta del bar de mi calle y creí reconocer entre tantos a un buen amigo. Me monté en el coche aún con la duda. Comprobé entonces que era él. Antonio me lo confirmó. Y mientras el coche ya echaba a andar decidí llamarle para “reñirle” por no haberme avisado y volverme a saludarle. Pero él no respondió. Y aún no lo ha hecho. Si él leyera esto, diría que soy dramática y se reiría de mí como tantas veces, y yo con él. Pero hoy ya no río.
Me agotaste. Y sí, yo no gané un premio nacional de poesía, ni doy clases magistrales, ni viajo a menudo, no soy crítica literaria, ni me rodeo de intelectuales, no veo cine en versión original ni escucho jazz. Soy lo que tú entiendes por vulgar y mediocre. Pero a pesar de mi vulgaridad manifiesta no juzgo a la gente, no tengo prejuicios, ni soy antisocial, ni la incontinencia verbal me excluye de cualquier entorno. Lamento que mi mediocridad abra un abismo entre nosotros y que la idoneidad intelectual sea un requisito para entrar en tu selecto corazón.
Ya puedes reírte de nuevo de mis vulgares ocurrencias; será la última.
Llámame cuando tengas la mitad de mi felicidad, que yo sí me alegraré por ti.
Au revoir, mon ami!!
Loading...