Y SI ME SOBRAN…
Cuando las palabras sobran, qué más sabes hacer? Yo nada. Cuando no hay nada que pueda decir que explique por qué dije o hice aquello que hice, sólo me queda esperar. Esperar la abominable réplica de explicaciones inertes o el encaje de bolillos de suegra que nunca supe hacer.
Me como la vida por la esquina porque el centro está lleno de interminables intentos del hoy que no fueron, si acaso, ayeres silenciosos de un tiempo infinito que se agota a pesar de su egoísmo. Un yo de soslayo que nunca fue más tuyo en sí mismo. Si me siques, ven adonde los ninfos hacen los ríos más verdes. Te enseñaré el atardecer de los días. Anaranjados. Si quieres. Tristes, si no vuelves.
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