May
29

Si no encontraste el camino. Si te perdiste. Si no sabes adónde ir. Si no sabes por dónde se va. Si no sabes qué quieres. Si te preguntas quién eres. Si no imaginas quién te gustaría ser. Si todo es oscuridad. Dentro de ti hallarás la luz. Sólo tienes que sentarte y meditar.

Imagina que asistes al funeral de un ser querido. Allí están todos sus amigos y familiares. Todos los que le querían. Velan por su alma y lamentan su pérdida. Sigues avanzando por la sala contemplando la desolación de los asistentes. Cuando llegas al féretro compruebas que tú eres el que está dentro. Estás viendo tu propio funeral. Uno a uno suben al púlpito para hablar de ti. Tu pareja. Tus hijos. Tus amigos. Tus compañeros de trabajo. Qué te gustaría que dijeran de ti? Cómo te gustaría que te recordaran? Las palabras que deseas que pronuncien desvelan el misterio. Así es cómo te gustaría ser. Lo que quieres hacer. Cómo quieres comportarte. Ya sabes quién eres y hacia dónde quieres ir. Ya tienes la luz.

Ya no estás perdido. Conoces la meta. Sólo debes ocuparte de trazar el camino.

May
08

He conocido a un tipo. Y con tipo me refiero a un tipo de persona. Vamos, a un representante digno de un tipo de persona. Intuía que existían pero nunca me había relacionado con uno de ellos. No sé bien cómo calificar a ese colectivo. Quizá describiendo sus actitudes y características podamos entendernos.

Es uno de esos tíos que saben lo que quieren y van a por ello. Currante desde muy joven. Consciente de que sus limitaciones le dejaban pocas alternativas. Con don de gentes. Despierto. Avispado. Largo, que dirían en mi pueblo. Dice lo que quiere decir. No tiene miedo. Está por encima de los compromisos hipócritas que la sociedad impone. Sus reglas: tú no eres más que yo, respeto infinito, hoy por ti y mañana por mí, no le debo nada a nadie, amigos hasta en el infierno.

No guarda las normas si no le apetece. Pero no es mal educado ni descortés. No se compromete fácilmente. Pero no es de falsas apariencias. No le teme a nada. Pero no es prepotente.

Llega, pones sus arreos en la mesa para que puedas verlos. No se esconde nada. Y te conquista al instante. No pasa desapercibido a pesar de su ignorancia. Porque habla de cosas que no se aprenden en la Universidad. De esas cosas que pasaron en la juventud mientras muchos nos ahogábamos entre libros. No sabe de Arte, ni de Historia, ni de Química ni tampoco habla inglés. Pero sabe VIVIR.

Será eso ser libre?

May
03

Fallo. Decepción. Negación. Dolor. Equivocación. Excusa. Fracaso. Decepción. No es mi culpa. Las circunstancias. Fallo. Excusa. Fracaso. La vida. Mala suerte. Camino equivocado. No fui yo. Fallo. Fracaso. Mala suerte. Depresión. Excusa. Excusa. Excusa. Excusa.

La verdad: sólo uno mismo es responsable de su vida. De sus actos y sus consecuencias. Estímulo-Decisión-Respuesta. Tú siempre decides. Asume la responsabilidad. Sólo así serás libre.

Abr
27

Ésta es probablmente mi foto preferida. Somos mi hermano y yo. Pequeñitos. Me trae recuerdos muy dulces de mi niñez. La casa encantada en la Macarena. Redonda. Todos durmiendo en la misma cama. La tita África. El jarrón del vestíbulo. Recuerdo los olores y colores de aquella época. Las paredes empapeladas. El reflejo de los coches en el techo. Los cinco balcones. Los Reyes Magos que pintaba mi madre en los cristales de las ventanas. Los besos interminables del tito Jesús. Los uniformes del cole en el salón, recién planchados cada noche.

Siempre he notado su presencia. Su cariño y protección. Las confidencias. Como ésta, hay otras tantas fotos en las que se nota cómo está pendiente de mí. Ahora ya tiene alguien más a quien proteger.

Ha nacido Rodrigo, mi sobrino. Le miro, y es como ver a mi hermano de niño. Dos gotitas de agua. Espero que además de tu cara y tus gestos, haya heredado parte de tu alma. Irá bien despachado.

A ver si algún día repetimos esa foto mezclando nuestras proles. El linaje.

Abr
14

No pretendo hacer comparación alguna. Pero es que yo también he pasado un día en las carreras. Este fin de semana se ha celebrado el Gran Premio de Motociclismo de Portugal. Hemos viajado hasta Estoril con un grupo de amigos. Nada que ver con la joya fílmica a la que aludo. Pero no estuvo mal. Te las recomiendo.

La crónica. Antonio y yo nos fuimos el viernes bien temprano para aprovechar el día de turismo por Lisboa. Es una ciudad compleja. Conviven a un tiempo fachadas ruinosas, edificios abandonados, con construcciones modernas, restos de murallas antiguas, grafittis y monumentos. El trazado es completamente irregular. Son conocidas sus cuestas. Una muestra más de su paradoja es el tranvía. El antiguo, ése que puedes montar en marcha, pequeño, de hojalata, comparte sus calles con el otro, el moderno y con el tren y el metro. Es una ciudad anclada en el pasado con un pie en el futuro, al que se resiste a llegar. Más bien, parece no querer abandonar esa imagen débil, pobre, sucia, propia de otras civilizaciones. Eso sí, comprar droga es fácil. Sólo tienes que pasear por el centro y se te echan encima los vendedores.

Es extraño. Costumbres comúnmente criticadas, vistas en otro entorno parecen tener “encanto”. Por ejemplo. La ropa tendida en las ventanas, dando a la calle, ensuciando el paisaje. Aquí es barriobajero, de chabola. Pero si vas fuera, un poner, a Lisboa, pues tiene cierto encanto. No sólo Lisboa es compleja. También el viajero.

Las paredes están llenas de pintadas que conviven con la gente.

Se bebe en la calle. Suerte. Aún no lo han prohibido. La zona de Baixa-Chiado que visitamos en la noche está llena de pequeños locales, nada acogedores. Las calles están repletas de gentío. Ruido. Mucho ruido. A pesar de ese acento delicado y suave que tienen los portugueses.

El Sábado. Decidimos unirnos a los que iban a los entrenamientos. Fue una experiencia increíble. Nunca creí que ese ambiente pudiera atraerme. Pido disculpas a todos aquellos a los que he criticado desde el sofá centenares de veces cuando les he visto en la tele acompañando a sus equipos alrededor del mundo. Siempre me había parecido algo absurdo. Al final lo he comprendido. Es una excusa más para disfrutar de otros países, aunque sea brevemente. Disfrutar de los amigos y hacer algo diferente. En mi caso al menos, sólo se trata de incorporar nuevas experiencias y de compartirlas. Además, la sonrisa y la ilusión de AC no la cambio por nada.

Después se conciliaron los astros para que todo se torciera. Ya salimos tarde del autódromo. Queríamos comer en un restaurante brasileño que nos habían recomendado Silvia y Óscar. Las motos se perdieron. Dos horas tardaron en llegar a la zona de la Expo. Nosotros, en coche, hora y media. Desesperados, hambrientos, lesionados (Eli llevaba un pie hinchado y subía en unos tacones de 10 cm). Aparcamos. El restaurante estaba cerrado. Evidentemente. Eran las 18:00h, hora local. Gracias a que el Vasco Da Gama estaba en ebullición. Todo tipo de restaurantes. Elegimos Pizza Hut. Delicioso. Y la liamos. Empezamos con el “crusaito”, seguimos con las Sevillanas y terminamos con la conga. Casi nos echan. Sonrieron relajadamente cuando decidimos marcharnos.

De vuelta al hotel. Esta vez, las motos nos siguieron para no perderse. Pero a pesar del GPS, hubo alguna oveja descarriada. Ya en el hotel. Lavaíto del gato y pal centro. Cogimos el metro. A Ismael le hacía ilusión probarlo. Bebimos mojitos y caipirinhas. Volvimos a liarla. Más “chikilicuatre”, más coplitas de la tierra. Nos retiramos pronto. Queríamos salir temprano para ver las carreras.

El Domingo. Suena el despertador. Las 7:30h, hora local. A la ducha. Recogida de maletas. Desayuno. Pago. Cargamos el coche y, por fin, salimos para Estoril. Cuando llegamos, no quedaba ni un huequito en la supergrada. Nos conformamos con tirarnos en la mala-yerba y ver sólo una curva. Fue más emocionante el día anterior. Es lo que tiene la novedad. De piratas, habíamos pecado de “catetos a babor” y nos hicimos el almuerzo a base del buffet del desayuno. Santa idea.

La vuelta fue larga. Jorge y la lesionada Eli se vinieron con nosotros. Hicimos muchas paradas. Éramos como el safety car. Asistimos a todos los motoristas. Llevábamos sus equipajes.

Al fin, llegamos a Olivares. Caramelo estaba con los abuelos. Menos mal que Nieves y Manolo lo tenían todo preparado. Una cenita rápida y deciliosa y pa casa.

Un largo fin de semana. Emociones nuevas. Sensaciones diferentes. Amigos nuevos. Buena combinación. A pesar de todas las incidencias (caída de Jorge, torcedura de tobillo de Eli, se cayó la moto de Juanma, rotura del disco de freno de Ismael, cadena fuera de Jaime) y de las inclemencias del tiempo, Estoril, te doy un notable alto por mi primer día en las carreras.

Mar
25

Vengo del médico. Diagnóstico: cuadro catarral con otitis mucosa. Vamos, que estoy resfriada. Pero yo me siento morir. Casi que las mulillas me están esperando en la puerta, como diría mi querido Manolo.

Mientras esperaba las casi dos horas que he estado en la sala de espera, pensaba en quejarme por el sistema. Dos horas esperando por una urgencia? Y no he sido la única. Tres minutos por cada paciente? Es paradójico que implantemos un sistema que no beneficie a nadie. El médico cabreado, la sala de espera se empieza a llenar. El paciente se desespera y sufre.

Lo que decía, pensaba en quejarme pero no lo haré. Porque he tenido que esperar dos horas. Sí. Pero no estaba sola. Tenía un hombro en el que apoyarme. Me cuida, me protege y echa dos horas a la basura para que no esté sola mientras moqueo en una sala de urgencias llena de enfermos cabreados. Ah! Y ya tiene todos los potingues ordenados para medicarme y desentamponar los oídos.

Con lo mala que estoy, si además estuviera sola, las mulillas echarían una carrera pa pillarme.

Gracias.

Mar
06

Así la recuerdo desde siempre. La cocina siempre húmeda. Mil pucheros a la vez. Siempre volvía a casa con alegría. Siempre me divertía. Al entrar en casa, miro a la cocina. No la veo. “¿Y mi madre?”. Payasa. Detrás de una puerta esperando para asustarme. Qué buenos recuerdos. Otra vez, venía con un huevo en la mano y me lo estrellaba en la cabeza. Vaya susto. Era duro. Siempre jugando. Siempre haciéndonos reír.

Por la tarde, la merienda con Barrio Sésamo. Al terminar, me ayuda a buscar en el diccionario. Me toma la lección. Me lo sé. Soy la mejor. La más lista. Cuenta de memoria. Corrige las cuentas a toda velocidad. Vamos en el coche y hacemos competiciones de leer carteles. Voy a todas las excursiones. Siempre me deja. Me lleva de campamento. Se lo agradeceré siempre. Por la noche, carreras de pijamas. Quién termina antes de vestirse? Cantamos. Prefería que me tocara con ella. Aunque no ganáramos, me lo pasaba mejor. Acostarse con carcajadas, ¿se te ocurre un plan mejor?

En Olivares todos la querían. Era igual de divertida con todos. Tiraba caramelos desde el zaguán y allí estábamos los niños tirados por el suelo muertos de la risa. Recuerdo las frescas noches de verano. Las sillas en la puerta de casa. Las charlas con los vecinos. La Fretu le pedía los bolsos, los zapatos y la ropa cuando iba a salir con su novio. Yo me metía en la habitación con ellas mientras se probaban trapos y compartían confidencias. Mi tarta de cumpleaños. Ninguna como la de entonces. Tarta de galletas y chocolate. Batidos RAM. Piscina. Jazmines en el pelo. Y a la calle.

Y ella siempre estaba ahí. Pero, ¡cuánto la eché de menos! Estuve de acuerdo en que se marchara con él. Quería apoyarla como ella había hecho conmigo todo el tiempo. Pero sufrí, sufrí mucho. ¡La necesitaba tanto! Y todo para qué. Todos nos esforzamos mucho en aquel tiempo. Todos menos él. Nos robó a todos. El tiempo, el amor, la confianza, las ilusiones, la familia, la paz. Me la robó a ella. Pero la admiro. Porque ha sabido encontrar lo que buscaba. Lo que necesitaba. Ahora es feliz. No quiere decirlo muy alto. Pero es feliz. Otra vez ríe. De nuevo se esconde para asustarme cuando llego a casa y me estrella huevos duros.

Hace mucho que la desnudé. Fallas, como todos. Pero estás vieja para cambiar tanto. También aciertas. Es justo decirlo. Ahora habla de filosofía. La edad nos enseña tanto. Verdad mami?

En Navidad, Ana me contó cómo se sentía. Fue revelador. Me dijo que era raro. Se sentía mal. Cada vez que tenía una pregunta. Cada vez que quería contar algo. Se acordaba de su padre. Y era desastroso darse cuenta de que no estaba. La entiendo. Me angustia pensar que no puedo llamarte para hablar de esas cosas que sólo hablo contigo. Así que ponte las pilas. Cuídate por favor. Sigue adelgazando. No fumes. Camina.

Por cierto, saca la cola de toro que en breve estamos allí invadiendo tu casa y disfrutando de tus manjares.

Sigue llenando mi vida de buenos momentos. Serán gratos recuerdos.

Mar
06

No sé su nombre. Nadie lo sabe en realidad. Quizá ni siquiera él. Es alto. Lleva melena. Desaliñado. Sucio. Fuma sin parar. No es mudo. Pero no habla. Sólo escribe. LLega cada tarde. Se acomoda lejos. Solitario. Después se levanta. Se acerca. Regala un papel mugriento con su poesía improvisada. Se va. Y vuelve a empezar. Otro regalo. Otra poesía. Ahora es para ti. Hay muchas formas de comunicarse. Él prefiere ésta. Está solo. Siempre solo. No habla. Nadie sabe nada de él. Aquí no estarás solo. Alguien te recordará. Para siempre.

Mar
06

La primera vez que fui a Zahara tendría unos 12 o 13 años. Ni siquiera recordaba haber estado allí. Me lo recordó mi madre el otro día. Por entonces, mi padre tenía un todoterreno, el primer coche en el que cabíamos los siete. Una plaza para cada uno!! Después del Seat 124: apiñados. Y del Passat: mi asiento en el maletero. Pues sí en el Patrol tenía mi propio sitio. Que ya era algo.

Fuimos a Zahara en el cochazo. La playa era virgen. Entramos casi al agua con los coches. Desierto. Estrenamos la tracción a las 4 ruedas por las dunas. Corrimos por la playa. Libres. Y vimos el atardecer. Ahora lo recuerdo como si fuera ayer. Cuando aún salíamos todos en las fotos.

Hemos pasado el puente allí. Ya no es virgen pero es muy tranquila. El agua, azul intenso. Limpia. Helada. La arena, blanca. Inmensa. Casi infinita. El cielo, azul celeste. Despejado. Con un sol intenso. Cálido.

El sábado, Antonio y yo fuimos a Bolonia. Se apuntaron Eli y Juanma. Los demás se quedaron de juerga. Visitamos Baelo Claudia. El camino desde Zahara hasta allí es precioso. El verde de las praderas. Los animales pastando. La brisa suave. El mar al otro lado. El olor a salitre. Humedad.

De improvisto, la puesta de sol. África al frente. Trajano detrás. La fábrica de salazón a un lado. El templo de Isis al otro. Por una vez, estuve en el momento oportuno en el sitio adecuado.

Más tarde, el Lambrusco regó la cena. La otra Sonia ya es de las nuestras. Pili se lo puso difícil. Sin querer. Y en el camping hasta las tantas. A la intemperie. Robamos la manta de Ángel (o Abel?). Debe ser muy caluroso. Después no quiso ni manta ni compañía. El guarda nos reñía por el jaleo. Y sí Óscar, te chocaste con el árbol.

Sin resaca, el domingo a la playa. Paseíto reconfortante. Charlita apetecible. No todo es lo que parece. Detrás siempre hay una historia. Un por qué. Un ayer. Y afortunadamente, un mañana.

El camino de vuelta se hizo largo. Habrá que entrenarse para Estoril.

Feb
27

Después de Cazalla estuvimos en Higuera. Esta vez fuimos en moto. A estrenarla. Yo también me estrenaba. Era mi primera vez en las curvitas de la sierra de Aracena. Vaya tembleque! Aunque acojona, tiene su encanto. Como diría AC.

Ahí va una panorámica de los moterillos de aquel día. Sol, gambones en Casa Carmona, buena compañía, curvitas y hasta un cervatillo. Qué más se puede pedir para un domingo casi primaveral de Febrero!!

Tanta actividad findesemanera me ha dejado agotada, exhausta. Tengo dolores en todo el cuerpo. No sé si me duele de reírme o de otra cosa. Siempre que la risa sea una opción, no importa.

A ver si la próxima coincido también con Sonia. Estaba tristona. Sus ojos la delataban. Aunque ya la he visto mejor. Cuando trazó la línea imaginaria y visualizó su nuevo yo se gustó. Eso tranquiliza. Me alegro por ti.

Descubrí a Paola y Álex. Pronto además seremos vecinos. Encantadores. A ella le gusta mucho el chocolate. Quizá por eso es tan dulce. Aunque tiene un punto canalla también. Creo. A él… Creo que le gusta todo. Incluso vacilar. Nos metió en un lío y ahora tendremos que jugar un campeonato de Paddle. No tenemos ni raquetas. Me ofrezco para recoge-pelotas. Así haré menos el ridículo. Si cabe.

Silvia y Óscar en su línea. Me parto contigo colega. Sigue así. Contribuyendo a mi felicidad. Porque, como tú dices, “la vida está llena de pequeñas cosas”. Algún día publicaré mi lista. Adelanto: dentro de mis pequeñas cosas, estáis todos vosotros.